Garray - Ermita de los Santos Mártires


Localización | La cabecera | La portada

Debe Garray su celebridad histórica a que junto a la actual población se encuentra el cerro sobre el que se asentó la ciudad de Numancia. Al pie del mismo, en su ladera norte, se levantó en el siglo XIII la ermita románica dedicada a los mártires Nereo, Aquileo, Pancracio y Domitila.

El templo fue declarado Monumento Nacional el 31 de mayo de 1944. A su fábrica original pertenece la cabecera y la portada, siendo más recientes los muros que forman la nave. De una inscripción inserta en uno de sus sillares puede deducirse que data del año 1231.

La cabecera


Ligeramente escalonada, hace manifestación diferenciada del presbiterio y del ábside. Éste, de trazado en hemiciclo, se halla distribuido verticalmente en tres paños, en cada uno de los cuales se abre una estrecha ventana saetera con adornos de estrellas en los biseles de las jambas externas. Las dos columnas adosadas al paramento exterior montan sobre altas basas y van rematadas por capiteles de ornamentación vegetal. La cubierta no es de tejas, como suele ser común, sino de lajas de piedra esquistosa.
Sólo uno de los dos capiteles, el de la imagen, se coserva en buen estado, aunque puede apreciarse que ambos responden a una misma tipología de ornamentación: pomos, hojas y tallos, todo muy abigarrado.
Son variados los modillones que se disponen a lo largo de toda la cabecera soportando una cornisa festoneada con tacos en el ábside y con estrellas en el presbiterio. Hay representaciones de animales, como el ave de la presente imagen, de rostros humanos, de florones y hojas acaracoladas, o simplemente lisos.

La portada


En el renovado muro sur de la nave aún subsiste la primitiva portada que exhibe su cuidada sillería sobre el lienzo enfoscado. La forma un fino arimez bajo cornisa soportada por seis canecillos. El arco es de doble arquivolta: la exterior carga sobre las jambas de aristas redondeadas mediando una imposta corrida; la interior descansa sobre columnas acodilladas encapiteladas. Un magnífico tímpano completa el conjunto.
De las dos arquivoltas, la externa es de baquetón liso, mientras que la interna va decorada con una franja de arcos secantes trasdosada por cenefa trenzada. Ocluyendo el arco se encuentra un original tímpano de composición floral con un gran florón rosáceo en el centro rodeado de otros cuatro más pequeños, estando orlado el conjunto por un listel de arquillos que cobijan sendas cabecitas humanas en la parte central y grotescas en los laterales.
Ambos capiteles, tanto el izquierdo (en la imagen lateral) como el capitel derecho, son similares en su composición escultórica: una pareja de arpías aladas, con melena leonina y la cola perlada. En los cimacios, tallos y hojas carnosas.
De los seis canecillos de la portada, los dos de la derecha (en la imagen lateral) representan cabezas o máscaras, una de las cuales lleva sendas bolas en las comisuras de la boca. La pareja central la forman un centauro y una cabeza muy erosionada. En el par izquierdo aparece un animal no muy reconocible y otra cabeza también deteriorada.

Bajo el alero del muro meridional se conserva una serie de canecillos, algunos lisos, otros figurativos, una muestra de los cuales puede verse en la siguiente

 

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